domingo, 19 de septiembre de 2010

"La Flauta Mágica", de W. A. Mozart


Información procedente de diversas fuentes.

La flauta mágica  Ópera (Singspiel) representada por primera vez en el Theater auf der Hieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791.
            Mozart estaba viviendo la época más difícil de su vida por 1790, su salud no dejaba de darle grandes preocupaciones, su situación financiera estaba gravemente comprometida y el teatro de la corte había alejado de su lado a Da Ponte, gran amigo suyo y su más preciado colaborador.
            Fue precisamente en aquel momento cuando Emanuel Johan Schikaneder, empresario de un pequeño teatro popular situado en las afueras de Viena, el Freihaus Theater, propuso a Mozart componer la música para un Singspiel, la opereta alemana. Este género, bastante nuevo en la ópera, estaba inspirado en la opéra comique francesa (muy apreciada en Viena desde 1752) y lo componían una heterogénea combinación de diversos ingredientes, que iban desde el aria italiana hasta la romanza francesa, pasando por los lieder (canciones) alemanes. Mozart sentía especial simpatía por Schikaneder, autor del libreto y, sobre todo, extravagante personaje enamorado del teatro espectacular, excelente intérprete de las obras de Shakespeare y claramente contrario a todas las convenciones sociales. El proyecto se llevó a cabo.
            El éxito de La flauta mágica fue inmediato y arrollador. Basta recordar que el primer año se ofrecieron más de un centenar de representaciones. Sin embargo, Mozart apenas pudo disfrutar el éxito ya que murió poco más de un mes después del estreno.
            Se suele comentar que en esta obra de Mozart se refleja su pertenencia a la masonería (un tipo de institución que se define como asociación de hombres libres cuyos objetivos son construir la felicidad mediante el culto al ser humano y a la amistad, esto es, cooperar en el desarrollo del conocimiento y la fraternidad. Durante largos periodos de la historia ha debido permanecer en secreto por estar acusada de secta, de ser "demoníaca" y otros horrores; sus ritos de iniciación, además, acrecentaban la idea de que eran ceremonias antireligiosas y sacrílegas. Todo esto propició que estuviera perseguida).
            
La acción transcurre en el antiguo Egipto.

PERSONAJES:
  • Sarastro
  • Tamino
  • Pamina
  • Reina de la Noche                                       
  • Papageno
  • Papagena
  • Monostatos
  • Orador


DESCRIPCIÓN DE LOS PERSONAJES


TAMINO: Joven príncipe protagonista, enamorado de Pamina, hija de la Reina de la Noche. Para ser merecedor de su amada deberá superar tres pruebas que lo iniciarán en el camino hacia la sabiduría y la luz.


PAMINA: Joven hija de la Reina de la Noche, a quien Sarastro ha apartado de su madre y promete entregarla a un caballero digno de ella. Pamina toma las riendas de su destino porque decide seguir a Tamino en las dos últimas pruebas y compartir los peligros que esto conlleva.


SARASTRO: Sumo sacerdote del Templo de Isis, y no un malvado mago como la Reina de la Noche quiere hacer creer a Tamino. Representa la sabiduría, la luz, el amor y la verdad frente a la figura de la Reina de la Noche.



REINA DE LA NOCHE: Reina de la oscuridad y las tinieblas. Miente a su hija, Pamina, y a Tamino, sirviéndose de las tres damas de la oscuridad. Representa la maldad (llega a amenazar a su hija con repudiarla si no asesina a Sarastro), la falsedad, el mundo oscuro, la noche del conocimiento.

PAPAGENO: Personaje que acompaña a Tamino como contrafigura, ya que su perfil simpático contrasta con la nobleza del príncipe. Vendedor y cazador de pájaros, su única ambición son los placeres terrenales (comer, beber buen vino, encontrar una compañera…). Es la nota desenfadada y cómica de la trama.

MONOSTATOS: Personaje infame, al servicio de Sarastro, que durante el desarrollo de la obra se pasará al lado de la Reina de la Noche.


 



ARGUMENTO
ACTO I 

 La escena se abre sobre un paraje rocoso. Al fondo se distingue un Templo. El joven príncipe Tamino, perseguido por una serpiente dañina, huye pidiendo socorro. Poco después, vencido por el agotamiento y el miedo, se desvanece. Las puertas del templo se abren y salen de él las Tres Damas con los rostros cubiertos que, tras matar a la serpiente, se detienen a admirar la belleza del joven. Deciden entonces referir lo sucedido a la Reina de la estrella flameante, la Reina de la Noche.
            Cuando vuelve en sí, Tamino ve la serpiente muerta y cree que debe la vida a un extraño personaje que acaba de hacer su aparición en escena. Se trata de Papageno, un muchacho que se gana la vida como pajarero y que se representa con una jaula en la espalda y un peculiar traje cubierto de plumas, tocando un silbato. Papageno no saca a Tamino de su error, pero las Tres Damas vuelven a aparecer y le castigan por mentiroso, cerrándole la boca con un candado de oro. A continuación, las Tres Damas entregan a Tamino, por orden de la Reina de la Noche, el retrato de una joven, de cuya belleza queda prendido de inmediato el príncipe. Las Tres Damas explican a Tamino que la joven es Pamina, la hija de la Reina de la Noche, que ha sido secuestrada por el mago Sarastro. En ese momento las montañas se abren y aparece la reina sobre un trono de estrellas. La soberana promete a Tamino la mano de la joven si logra liberarla.
            Cuando la reina desaparece entre las montañas, regresan las Tres Damas, que entregan a Tamino una Flauta de oro, cuyos poderes mágicos le ayudarán en la empresa. Liberan después a Papageno y le imponen la obligación de acompañar al joven, no sin antes entregarle otro instrumento mágico, un pequeño carillón. Para terminar, les anuncian que tres jóvenes les mostrarán el camino y les darán buenos consejos.
            La escena cambia. Nos encontramos ahora en uno de los salones del palacio de Sarastro. Pamina acaba de intentar la fuga. Llega Monostatos, un moro al servicio de Sarastro, que ordena a los esclavos que la encadenen e intenta seducirla cuando se queda a solas con ella. Pero justo en ese momento aparece Papageno y tanto éste como Monostatos, al verse, sucumben al miedo y huyen aterrorizados. Al cabo de un momento, Papageno regresa sobre sus pasos, reconoce a Pamina y le revela que ha sido enviado por la madre de ella, junto a un joven príncipe que la ama, para liberarla. Es el momento de la presentación de Pamina.
            Nos hallamos ahora en un bosque sagrado; al fondo se yerguen el templo de la Sabiduría, el templo de la Razón y el templo de la Naturaleza. Entra Tamino, guiado por los tres muchachos. El joven trata de franquear los umbrales de los tres templos, pero en cada una de las ocasiones es detenido por una voz impresionante. Finalmente, en la puerta del templo de la Sabiduría aparece un anciano sacerdote (el Orador), que explica al príncipe que Sarastro no es un mago malvado, sino el sumo sacerdote de Isis, que con fundados motivos ha secuestrado a Pamina para sustraerla así de la influencia de su madre.
            Mientras tanto, varias voces que surgen del interior del templo revelan a Tamino que Pamina aún se encuentra con vida. Muy pronto se escucha en el bosque el silbato de Papageno que, habiendo oído a su vez el sonido de la flauta del príncipe, trata de reunirse con él. El carillón mágico se revela sumamente providencial cuando Papageno y Pamina se encuentran a punto de ser capturados por Monostatos y sus hombres: el milagroso instrumento obliga a los perseguidores a bailar al son de la música contra su voluntad, lo cual les impide avanzar.
            Justo en ese momento, un coro anuncia la llegada de Sarastro. Pamina anuncia su intención de fuga, explica los motivos que la indujeron a ello y recibe a cambio unas palabras tranquilizadoras, además de la promesa de Sarastro de ofrecerla como esposa a un caballero digno de ella, con la condición de que no regrese nunca con su madre.

De pronto, entra Monostatos arrastrando a Tamino, a quien ha hecho prisionero. En este momento, finalmente, el príncipe y la joven se encuentran y pueden confundirse en un abrazo. Mientras, Monostatos, que esperaba cobrar una recompensa como pago de su trabajo, es castigado con unos latigazos. Los dos extranjeros son conducidos entonces al templo, para someterse a las pruebas iniciáticas.

ACTO II
         La escena se abre con una marcha solemne: Sarastro entra en el templo de la Sabiduría acompañado por el cortejo de sacerdotes. El sumo sacerdote de Isis se dirige a los fieles y les insta a tomar bajo su protección a Tamino, quien desea superar las pruebas que le sean asignadas para entrar a formar parte de la comunidad de iniciados y poder desposar a Pamina.
            Con sus cabezas cubiertas, Tamino y Papageno son conducidos al atrio del templo; la primera prueba que deberán superar es la del silencio. Tamino verá a Pamina y Papageno a la joven que le reserva el destino, pero ninguno de los dos podrá dirigirles la palabra. Cuando se quedan solos, llegan las tres damas, que tratan en vano de disuadirlos de su empeño.
            Mientras tanto, en un jardín situado cerca de allí, Monostatos se acerca furtivamente a Pamina, que se ha quedado dormida, y saborea de antemano el momento en que finalmente podrá satisfacer sus bajas pasiones. Pero cuando está a punto de tocar a la joven, aparece la Reina de la Noche y el moro se ve obligado a esconderse. La Reina entrega a su hija una daga y le ordena que mate a Sarastro con sus propias manos; si no lo hace, ya no será hija suya. Cuando la Reina se marcha, Monostatos sale de su escondite, arrebata a Pamina la daga y la amenaza con revelar lo que ha oído. Pero enseguida llega Sarastro, que despide al moro. Cuando la joven le suplica que no se vengue contra su madre, el sacerdote la tranquiliza diciendo que no es la venganza, sino el amor, lo que conduce a la felicidad.

             Nos encontramos ahora de nuevo en el atrio del templo, donde Tamino y Papageno siguen tratando de superar su prueba. Quebrantando las reglas, Papageno rompe a hablar con una anciana que acaba de llegar, y que dice tener dieciocho años y un amigo de nombre Papageno. Cuando se va la anciana entran tres muchachos, que además de comida llevan la flauta y el carillón, cuya devolución a sus legítimos propietarios ha ordenado Sarastro. Atraída por el sonido de la flauta mágica, aparece ahora Pamina, que se dirige a su amado y, al no recibir respuesta, cree que su amor no es correspondido y se abandona a la desesperación.
            Tras anunciar a Tamino que ha superado la primera de las tres pruebas, Sarastro invita a Pamina a despedirse de su enamorado antes de que el joven parta para enfrentarse a las dos pruebas que le faltan todavía. Poco tiempo después, un sacerdote anuncia a Papageno que no podrá acceder a los goces de los iniciados. La noticia no parece perturbar en absoluto al pajarero, que pide un vaso de vino. Cuando le preguntan si tiene otros deseos, confiesa su sueño de encontrar una “tortolita”, una compañera.
            Vuelve a aparecer, entonces, la anciana: Papageno tendrá que elegir entre casarse con ella o permanecer recluido para siempre en una prisión. Resignado, el joven acepta y la anciana se transforma en una hermosa muchacha, Papagena. Sin embargo, un sacerdote se la lleva inmediatamente, porque el pajarero aún no la ha merecido.
            Mientras tanto, Pamina ha decidido quitarse la vida con el puñal que le ha dado su madre, pero los tres jóvenes la salvan, asegurándole que los sentimientos de Tamino son sinceros y prometiéndole que la conducirán a su lado.

           En un paraje rocoso, dos hombres enfundados en negras armaduras están montando guardia junto a una puerta donde empieza el peligroso sendero que Tamino tendrá que recorrer. El joven príncipe va a tener que superar las duras pruebas del fuego y del agua.
             Llega entonces Pamina, que se declara dispuesta a afrontar las pruebas junto a su amado y lo exhorta a tocar la flauta mágica, que les ayudará a superar todos los peligros. Mientras tanto, Papageno se halla sumido en una profunda desesperación. Ha perdido a su Papagena antes de poder abrazarla, y decide suicidarse. Una vez más, intervienen los tres genios, que le sugieren que toque el carillón para que vuelva la joven. Y Papagena regresa.
             Entretanto, Monostatos se ha pasado a las filas de la Reina de la noche y le indica la forma de entrar en el templo, ya que la Reina le ha prometido la mano de Pamina si logran asesinar a Sarastro. Pero enseguida, la tierra es sacudida por un terremoto y se abre para engullirlos, mientras que en el templo del Sol, Sarastro y los sacerdotes, junto a Tamino y Pamina, celebran la victoria definitiva de la luz sobre las tinieblas.



TRATAMIENTO MUSICAL DE LOS PERSONAJES
            Mozart juega a las parejas y los opuestos. Tamino y Pamina son tratados, desde un punto de vista musical, de forma homogénea, siendo el contrapunto de Papageno y Papagena, donde el compositor hace gala de simpatía y humorismo. Las tres Damas  y los tres muchachos tienen un tratamiento coral. Y Sarastro, con su gran voz de bajo, se opone a los agudos de la voz de soprano de la Reina de la Noche, queriendo simbolizar los extremos de la luz y las sombras, del amor y lo tenebroso.



“LA FLAUTA MÁGICA” y  EL SIMBOLISMO MASÓNICO.
            “La Flauta Mágica” puede considerarse simplemente como un cuento de hadas encantador, pero Mozart impregnó su obra con el simbolismo más profundo de la Francmasonería. Aparecen tantos elementos masónicos representados en la ópera que muchos masones mostraron su enojo al ver que sus secretos quedaban abiertamente representados en el escenario.
Mozart  diseña el mundo de La Flauta Mágica según la concepción masónica del universo. Dos cuerpos celestes (sol y luna) gobiernan una realidad basada en cuatro elementos (fuego, agua, tierra y aire). Colores, metales, y personajes se asocian con estas ideas básicas. Sarastro y Tamino, como fuertes presencias masculinas, se asocian con el sol, el oro y los elementos del fuego. La Reina de la Noche y Pamina, las contrafiguras femeninas se asocian con la noche, la plata y el elemento femenino agua. Papageno y Monostatos forman el último par. Papageno, como hombre pájaro, representa el elemento aire. Monostatos, con su oscura morada con forma de cueva, representa la tierra.
            Papageno y Monostatos comienzan la ópera sirviendo a los amos “equivocados”; el Aire debería estar con el grupo masculino de Sarastro, y la Tierra femenina debería aliarse con la Reina. La historia tiene como fin restablecer el equilibrio justo.                                                                         
            Los números 3 y 18 eran importantes para los masones, y se repiten notablemente en toda la ópera: 3 damas, 3 muchachos, 3 pruebas, hasta 3 bemoles en la apertura y final de la pieza- mi bemol mayor-. El número 18 está representado en el número de sacerdotes y en la edad de Pamina.
            Otro elemento masónico es el proceso de iniciación, con algunas variaciones. El iniciado-candidato en masonería es propuesto por un miembro, luego es entrevistado por “tres hermanos”. Después de un informe favorable, se lleva al candidato con los ojos vendados dentro del templo (aún no merece verlo) y es interrogado. Un voto final lo autoriza a continuar.
            En la ópera, los tres muchachos constituyen el primer paso de la entrevista. El interrogatorio a ciegas está simulado por la incapacidad de Tamino para entrar en los templos y está realizado por un Sacerdote. Finalmente se le permite entrar al templo.
            La prueba del silencio refuerza la idea de la naturaleza secreta de la sociedad, y también, “endurece”    a los hombres frente a la influencia de las mujeres. Es muy difícil para Tamino quedarse callado frente a Pamina. Aunque Mozart se mantiene fiel a los masones, se revela en el papel que otorga a las mujeres; muestra de ello es el que asigne largos papeles a sus personajes femeninos, Pamina hasta se une a Tamino en sus dos últimas pruebas, frente a la misoginia masónica.
            Mozart y Schikaneder eran masones. Parece que originalmente la obra fue pensada como una obra de fantasía oriental (un entretenimiento popular de la época), y se cambió para honrar la muerte de Ignaz von Born, un líder masónico.                                                                                                                                                                                                                       
 
 AUDICIONES:

Aria de papageno  



Aria de La Reina de la Noche


         




           


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