lunes, 13 de septiembre de 2010

El Mito de Orfeo

El mito de Orfeo se ha utilizado como argumento de distintas óperas. (aunque a veces se cambia el final). Aquí os dejo un resumen del mito, recogido de "Mitología griega y romana" de J. Humbert:
Orfeo era hijo de Eagro, rey de Tracia. De joven viajó y estudió, y de vuelta a su país dio a conocer a sus compatriotas el origen del mundo, la interpretación de los sueños, instituyó la fiesta de Baco, enseñó a los griegos astronomía... Es conocido como poeta y músico célebre: inventó la lira en algumas versiones del mito (en Grecia sólo se conocía la flauta), o, en otras versiones, la perfeccionó añadiéndole dos cuerdas. Su voz unida al sonido de este instrumento embelesaba a hombres y dioses, a toda la naturaleza. Osos y leones se acercaban a lamerle los pies, los ríos retrocedían a su nacimiento para escucharle, las rocas cobraban vida... Todas las ninfas admiraban su talento pero solamente Eurídice fue el centro de su amor. 
Orfeo y Eurídice eran felices hasta que un día, mientras Eurídice huía de la persecución de Aristeo, fue mordida por una serpiente en el talón  causándole la muerte. Orfeo estaba perdido e inconsolable,  e intentó ablandar a las divinidades del cielo para que le devolvieran a su amor. Al final tuvo que recurrir a los infiernos e implorar del dios de los muertos que le devolviera a su querida compañera. Cantó y tocó melodías de forma tan dulce y enternecedora que los habitantes del hades no pudieron contener sus lágrimas. El mismo Plutón (rey de los infiernos) se conmovió y llamó a Eurídice, concediéndole partir junto a Orfeo al reino de los vivos, pero bajo la condición de que él no volvería la cabeza para mirarla hasta que ella hubiera rebasado los confines del reino de los muertos. En su partida sortearon obstáculos sin que Orfeo se volviera a mirar a su amada, pero a punto de ver la luz de los cielos, Orfeo sucumbió a la impaciencia y, vencido por su amor, se detuvo y miró hacia atrás...y en ese mismo instante Eurídice le fue arrebatada. Ella le tiende los brazos, él quiere abrazarla, pero ya no estrecha sino un poco de vapor y oye tan sólo un suspiro. Ante esta nueva tragedia Orfeo intenta regresar al reino de los muertos, pero ya no es recibido. Se retiró entonces al monte Rodope, en Tracia, sin otra compañía que los animales que amansaba con su canto. Las mujeres que moraban en ese territorio intentaron en vano alegrarle, Orfeo desoía sus ruegos y se mostró sordo a su amor. Irritadas con tal actitud esperaron al día de la fiesta de Baco para vengarse de la indiferencia de Orfeo. Se armaron con tirsos  (bastones adornados con vid o hiedra) y corriendo al monte Rodope lo asaltaron por todos lados: sus voces y el ruido de los tambores apagaron la voz de Orfeo, que era lo único que podía conmoverles,  y a pesar de los esfuerzos que hizo para calmarlas, destrozaron su cuerpo en pedazos diminutos.
  
Audiciones: 
Monteverdi: "Vi ricorda o boschi ombrosi"  
Gluck:  "¿Qué haré sin Eurídice?"

Versión danzada:

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