domingo, 27 de junio de 2010

2º ESO Unidad Didáctica nº 2: Edad Media

 
De Lamberto del Álamo y Vicente Gil Arráez para SM.



Llamamos Edad Media al período histórico que comprende desde el siglo V al siglo XV.  

La música empezó a sonar en las iglesias en forma de rezo; el poder expresivo de la música hacía que fuera el vehículo más adecuado para acercarse a Dios. Este canto se llamó Canto Gregoriano y ha estado cantándose  hasta los años sesenta del s. XX (aún hoy sigue cantándose en algunos monasterios).
Pero los monjes no son los únicos que hacen música durante esta época, lo que ocurre es que sólo conocemos la que se escribió, como es el caso también de la música de los trovadores.
Podemos dividir la música que se hacía en la Edad Media de esta manera:
  • La música que se hacía en los monasterios: música religiosa
  • La música que se hacía fuera de los monasterios: música profana (música sin contenido religioso)

La vida musical de los monasterios -monodia religiosa-

En los monasterios y abadías, los monjes trabajaban y oraban, sirviéndose casi siempre del canto; se rezaba (aun ocurre en los monasterios) varias veces al día “cantando”.
Cantaban melodías en latín entonadas al unísono, es decir, cantaban lo mismo todos a la vez (monodia). A este tipo de canto se le llamó canto gregoriano, en memoria del Papa Gregorio Magno, que unificó las distintas formas de interpretarlo y escribirlo: como en cada monasterio o abadía de cada zona o país se cantaban cosas distintas y de diferente manera, el papa Gregorio Magno quiso que en todas partes se “rezara” de la misma forma, para que un cristiano pudiera orar en cualquier parte del mundo cristiano. Por ese motivo unificó los cantos-oraciones; reunió los que consideraba más apropiados y por eso, como ya hemos dicho, en honor suyo, se le denominó “canto gregoriano”.
Cuando la gente sencilla del pueblo escuchaba cantar gregoriano, seguramente se sentía sobrecogida por el misterio de unas palabras que no entendía (se cantaba en latín) y por una música monótona pero bellamente interpretada. Con el canto gregoriano se inicia probablemente la historia de la música clásica occidental.

La música fuera de los monasterios: Juglares y trovadores -monodia profana-

    También se hacía música fuera de los monasterios e iglesias. La vida en los castillos solía transcurrir monótona. El señor feudal y sus soldados partían periódicamente a la guerra. En momentos muy extraordinarios algunos caballeros marchaban a tierras lejanas a combatir “al infiel”. Si volvían, lo hacían después de muchos meses, incluso años. Mientras tanto, sus mujeres esperaban bordando en algún torreón, los niños jugaban y el pueblo trabajaba sin descanso. Cuando aparecían los juglares, trovadores y cómicos, se producía una verdadera conmoción: todos, chicos y grandes, se reunían para escuchar los relatos de fantásticas aventuras y amores imposibles que cantaban estos músicos – poetas errantes.


 ¿Dónde surgió esta manera de cantar versos y narrar aventuras? (la monodia profana)
En la Provenza, en el sur de Francia, a finales del siglo XI, aparece un tipo de poesía cantada que se cultiva en los castillos y palacios.  Es una poesía de amor, muy refinada. El caballero suspira por su dama, a quien ama por encima de todo, por quien es capaz de soportar cualquier prueba y canta todo lo que siente, acompañándose por algún instrumento (arpa, viola, laúd, percusión, etc).



El trovador es un poeta y músico de una clase social alta.  El primer trovador conocido es Guillermo de Peiteus (1071-1127), el noveno conde de Poiters y duque de Aquitania, pero de él no se conserva ninguna melodía, sólo el texto de sus poemas. Fue el abuelo de Leonor de Aquitania, madre, a su vez, de Ricardo “corazón de león”. Tanto Leonor como Ricardo fueron trovadores. Éste último narrando en sus poemas-canciones sus aventuras en las cruzadas.
        Otros trovadores famosos fueron: Bernard de Ventadour y Marcabrú.  Se conservan bastantes melodías de trovadores.
            
No hay que confundir al trovador con el juglar, que es un tipo de músico, medio acróbata medio actor ambulante que practicaba un repertorio de música mucho más popular que el del trovador. Los juglares eran los músicos errantes, los que viajaban de aldea en aldea, a veces, incluso, eran también domadores de osos. Los más famosos fueron: Adam de la Halle, Thibaut de Champagne y Chrétien de Troyes (famoso por contar historias sobre Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda).


  • ¿Quién le puso el nombre a las notas?
Guido d’Arezzo (s. X-XI) era un monje benedictino cuya preocupación era encontrar un método que le permitiera enseñar a sus alumnos música, y que además resultase más fácil. Los sonidos aún no tenían nombre así que empezó poniéndole nombre a los sonidos. ¿Cómo lo hizo? Había un himno a San Juan Bautista que sus alumnos solían cantar antes de los ensayos para que el santo los protegiera de la “fatal” afonía. Este himno tenía la peculiaridad de empezar cada verso en un sonido más agudo, de manera que el segundo verso empezaba a cantarse un sonido más alto o agudo que el anterior, el tercer verso un sonido más alto también, y así hasta siete sonidos. Entonces tomó la primera sílaba de cada uno de los versos para nombrar a las notas:




Ut queant laxis............ (con el tiempo “ut” se llamó “do”)
resonare fibris
mira gestorum
famuli tuorum
solve polluti
labii reatum
Sancte Johannis......... (para el “si” eligió las iniciales del nombre del santo)


            

Traducción: Para que tus siervos puedan volver a cantar debidamente la maravilla de tus obras, limpia nuestros labios manchados por el pecado, ¡Oh, San Juan!


Desde entonces las notas se conocen por estos nombres: do, re, mi fa, sol, la y si. Pero sólo en las lenguas romances; en otras lenguas, con la intención de simplificar las denominaciones han adoptado las letras del alfabeto, adjudicando la A a la nota la, B a si...de la manera que sigue a continuación:
A   B   C   D   E   F    G
La  si  do  re  mi  fa  sol

También fue Guido quien inventó el pentagrama (al principio sólo era un tetragrama) y varios sistemas más, que hicieron posible poder empezar a escribir la música, almacenarla para  hacerla sonar.

Códices musicales.
La copia e ilustración de manuscritos era una de las ocupaciones más apreciadas por los monjes medievales, que de este modo se convirtieron en los principales transmisores de la cultura de su tiempo. Los códices son manuscritos con importancia histórica, literaria o musical que proceden de antes de la aparición de la imprenta.
            En los Scriptoria, grandes estancias de los monasterios destinadas al trabajo de los copistas, se realizaban  distintas tareas: había monjes especializados en caligrafía, pintores de iniciales, los miniatores (especialistas en dibujar miniaturas),…
            

Los manuscritos medievales utilizaban pergamino, confeccionado con piel de carnero raspada, estirada y tratada según diversas técnicas hasta parecer casi transparente. Doblado el pergamino de un modo similar a las páginas de un libro, se convertía en un códice. Dado el elevado precio del pergamino, era frecuente borrarlos para escribir sobre ellos un nuevo texto o para forrar otro libro que se usara más.
           Los códices manuscritos desaparecieron con la introducción del papel y la imprenta en 1455. Las publicaciones musicales más antiguas se deben a Octaviano de Petrucci.

El nacimiento de la polifonía.
·    Hacia el siglo IX empezaron a realizarse distintos experimentos que dieron lugar al nacimiento de la polifonía (varias voces, distintas melodías sonando simultáneamente, es decir, a la vez).
·        La primera forma de hacer polifonía se llamó “organum”, y consistía en duplicar la voz principal, cantando la misma melodía, pero a distancia de una 4ª ó 5ª más baja.
·        ARS ANTIQUA: se conoce así a la música del siglo XII que se realizaba en París, en torno a la Catedral de Notre Dame. Los compositores más importantes fueron Léonin y Pérotin.
·    ARS NOVA: en el siglo XIV se produjeron grandes innovaciones musicales. Los músicos de este siglo reaccionaron frente a la música que se estaba haciendo y rompieron muchas normas. Guillaume de Machaut, por ejemplo, hacía polifonía que frecuentemente no era religiosa (o sea, era profana), no escribía sus letras en latín (la lengua que utilizaba el canto gregoriano) sino en francés, y solía utilizar temas amorosos para las letras (no oraciones)


España en el siglo XIII
La gran obra musical española del siglo XIII se llama Cantigas de Santa María, un libro de obras que reunió el rey Alfonso X, apodado “el Sabio”.

 Una cantiga es una composición poética destinada al canto, es decir, un texto poético pensado para ser cantado.  
  

Estas cantigas relatan milagros de la virgen, y aunque las letras hablen de la virgen, la música sigue el estilo de la música profana (no religiosa) de los trovadores. Por eso la obra es especial, porque reúne dos tendencias, la religiosa y la profana.


También es importante porque el manuscrito (el códice) está decorado con miniaturas que representan a los instrumentos de la época, y gracias a estos dibujos podemos conocer cómo eran los instrumentos que se utilizaban en la España del siglo XIII; es como un catálogo de instrumentos medievales. Muchos estudiosos de la Edad Media se trasladan a España para consultar la obra, ya que se conserva en el monasterio del Escorial en Madrid.


*  Las letras de las cantigas están escritas en lengua gallega.
* Existen cuatro copias: dos están en el monasterio de El Escorial, una tercera en la Biblioteca Nacional y la última, en la Biblioteca de Florencia.


Para saber más y repasar pincha en estos enlaces:
Instrumentos más representativos de la Edad Media
Test sobre la unidad


2 comentarios:

  1. Claro, Sintético, Práctico y Culto. Sorprendente. Gracias. Carlos Antonio Acurso

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