jueves, 23 de mayo de 2013

Concierto del pianista José Luis Nieto

Ayer tuve el privilegio de asistir  a un concierto "en familia" de José Luis Nieto. Es un gran pianista que está de paso por la sierra de Cádiz, entre un concierto y otro,  visitando a los suyos en El Gastor. Como comenzó a estudiar música en el CEM "Manuel Corrales" de Ronda (luego seguiría estudiando en Málaga, Madrid, Moscú...) ayer participaba amablemente de las actividades complementarias y extraescolares organizadas por ese centro.
Iba explicando el programa y luego interpretaba la pieza. Voy a intentar contar algo de todo lo que transmitió sobre la Sonata nº 7, Op. 83, de Sergei Prokoffiev, que interpretó en la segunda parte del concierto. 



Gracias a todas aquellas personas que hacen posible que podamos disfrutar de la música en directo, especialmente a Isabel Martín.




Sergei Prokofiev escribió una trilogía de sonatas en torno a la Segunda Guerra Mundial, en la que tuvo que participar, y que ejerció en él y en su música una gran influencia. La nº 6 la escribió antes de la guerra, la nº 7 durante la guerra, y la nº 8 cuando todo acabó.

Sonata nº 7, Op. 83

Allegro inquieto
José Luis nos describió este primer movimiento como un tanque que al pasar fuera aniquilando todo atisbo de vida. Contrasta con un motivo melódico que aparecerá un poco más tarde y que expresa el sentir de la Rusia profunda, como una pincelada de amor a lo propio frente a la invasión.

Andante Caloroso
En un momento determinado la textura imita el sonido de las campanas que doblan por los caídos en la batalla. José Luis nos dijo que prestáramos atención porque las campanas están muy presentes en la música rusa (eso haremos). También nos confesó que este movimiento le recuerda cómo Dalí pinta el tiempo con relojes detenidos..."el mundo deja de girar"...

Precipitato
Algunos musicólogos han dicho que esta música es para volverse loco, decía ayer José Luis Nieto. El pianista nos contó que Prokoffiev tenía en mente a un soldado que desde su trinchera ve cómo el enemigo se va acercando poco a poco. Esta sensación de apremio se describe con un compás de amalgama de 7/4, con síncopas y notas a contratiempo que van produciendo ansiedad: el soldado espera a ser avasallado por el enemigo.




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