domingo, 26 de junio de 2011

De Belén Gopegui

"Abrió la puerta de su casa. Su mujer estaba de viaje y él puso en el reproductor de cedés a Wynton Marsalis. A ella el jazz la dejaba fría, también a él, pero el ministro no quería la música para sentir ni emocionarse evocando quién sabe qué clase de fantasías, sino solo para disfrutar de una imperfección perfecta o viceversa, sonidos organizados en un equilibrio inestable que cumplían una función estimulante, como el desayuno con café."

Acceso no autorizado, Belén Gopegui, Mondadori, Barcelona, 2011.



Balanza, Chema Madoz

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